Creer.

No siento desesperación, ni quiero correr; no quiero que pares. La sangre comenzó a salir, contrastaba con la tinta de sus tatuajes, el cuello olía fresco, tierno, y era suave la piel. Los colmillos salieron de la carne rosada y una lengua atrevida lamía lentamente la herida. Una sensación extraña le cruzó la entrepierna y sus sentidos, los oscuros ojos hipnóticos le decían que no temiera, porque ella le conduciría por ese camino, con el que soñaban los dos. Y no podía hacer otra cosa más que creer. Y creyó intensamente.
 
 
_sophie_
Anuncios
Esta entrada fue publicada en HE DICHO. Y PUNTO.. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s